Monday, July 28, 2008

JARABE 4-4-2 PRESENTA - FRACTURAS ÓSEAS

por DR. LUIS A. FERNANDEZ

Tras una larga ausencia de su columna de medicina del deporte, me da gusto saludar a nuestros lectores nuevamente. Para los lectores mexicanos, y alguno que otro sudamericano aficionado a la liga mexicana de fútbol, no es sorpresiva la noticia de la doble fractura de cúbito y radio del portero de Chivas de Guadalajara, Luis Ernesto Michel. La fractura fue provocada por un fuerte impacto con el pie en el antebrazo izquierdo, tras salir a disputar un balón con Gabriel Pereyra, jugador del Atlante. Primero que nada, una fractura es, en pocas palabras, un “hueso roto”.

Médicamente, una fractura se puede definir como la pérdida o solución de continuidad de un hueso, que puede ser de origen traumático o no traumático. Es importante saber que la fractura no es solamente un hueso roto, sino también un estado de lesión de los tejidos blandos que rodean al hueso fracturado, como lo son músculos, ligamentos, tendones, fascias, vasos sanguíneos y nervios. Como se puede observar en el video de la lesión (lo encuentran en cualquier noticiero deportivo mexicano o en www.youtube.com), Luis Michel sintió inmediatamente la ruptura de los huesos.

Los síntomas principales, o cardinales, de una fractura son el antecedente traumático (aunque existen fracturas no traumáticas), dolor, deformidad local, movilidad limitada del segmento afectado, crepitación (chasquidos) y, obviamente, limitación en la capacidad funcional del miembro afectado. Muchos de los deportistas refieren estuchar el crack del hueso al sufrir la fractura o al estar al lado de un compañero que la sufrió.

VIDEO - LESION MICHEL


Existen múltiples clasificaciones de las fracturas pero normalmente los médicos debemos seguir una de tipo general que abarque todas las posibilidades de lesión y que nos oriente hacia la terapéutica, ya que los objetivos son diferentes en cada una de ellas. La primera clasificación general recomendada es aquella que las divide en cerradas, abiertas, complicadas y en terreno patológico. La primera también se llama simple y se caracteriza por existir solamente lesión ósea y de las partes blandas vecinas. La abierta o expuesta es aquella en la que el foco de fractura se pone en contacto con el medio ambiente. Las complicadas son las que se acompañan de lesión de algún órgano, sistema o elemento anatómico vecino. En terreno patológico son aquellas en las que la pérdida de continuidad del hueso se localiza sobre una zona del esqueleto previamente enferma (estas fracturas son las que se producen normalmente sin antecedente traumatológico). La segunda clasificación que debemos aplicar es aquella que se refiere al hueso, topografía, epifisiaria (en el extremo de los huesos), intra o extraarticular (fuera o dentro de la cápsula de la articulación) y diafisiaria (en medio de los huesos) ya sea en el tercio proximal, medio o distal. El tipo de trazo, transversal, oblicuo, corto o largo, helicoidal y segmentaria. De acuerdo al número de fragmentos: bifragmentaria, trifragmentaria o multifragmentaria. El grado de desalojamiento, desde un tercio de diámetro hasta cabalgada (un fragmento de hueso encima del otro) y mecánicamente, si es una fractura estable o inestable.

El tratamiento debe de ser realizado en el lugar del accidente, en el hospital y posteriormente en la rehabilitación, tan importante en los deportistas de alto rendimiento como en las personas no deportistas. En el lugar del accidente debe de valorarse en peligro para la vida del paciente y realizar valoración del paciente (conocido como el “ABCDE” de los primero auxilios, que trataremos en otra ocasión). Se debe proceder a inmovilizar la región afectada, limpiar la herida o heridas en caso de existir. El traslado al hospital debe ser lo más pronto posible en la posición adecuada según la lesión y en la sala de urgencias se terminará de inmovilizar, se estabilizará el estado general del paciente y se llevarán a cabo los estudios complementarios. En el hospital, el tratamiento se puede dividir en 3 partes: 1) Reducción de la fractura.- Tiene como objetivo poner en contacto los cabos y fragmentos de la fractura, corrigiendo angulación, acortamiento y rotación. La reducción puede llevarse a cabo por maniobras cerradas, abiertas o mixtas. 2) Inmovilización.- Tiene como objetivo mantener en su sitio a la fractura ya reducida, hasta lograr la consolidación, evitar mayor daño tisular y favorecer la rehabilitación temprana del paciente. La inmovilización puede ser a) externa.- que es la que se consigue por medio de tracción, aparatos circulares, férulas de yeso, fibra de vidrio o de otros materiales. En general esta fijación es muy pobre y tiene la desventaja de retrasar la consolidación y rehabilitación funcional del miembro afectado, por el largo tiempo que debe permanecer colocada; b) interna, que es la que se logra por medio de implantes (tornillos, clavos, placas, alambres) en el hueso fracturado; c) a distancia, que se logra con un fijador externo y tornillos especiales introducidos al hueso a distancia del foco de fractura; y d)percutánea ( a través de la piel) que es aquella en la que, después de una reducción por maniobras externas y a través de una herida milimétrica se introduce un implante, generalmente un clavo que atraviesa y fija la fractura. 3) Rehabilitación.- La rehabilitación de un paciente fracturado debe ser lo mas rápida posible. De hecho esta etapa se inicia desde el primer momento, ya que un mal manejo inicial, tratamiento definitivo deficiente o lesiones irreversibles de partes blandas u óseas, impedirán una rehabilitación integral que dejará una incapacidad parcial o total definitiva con los consiguientes gastos directos o indirectos que se ocasionan. Para evitarlo, es recomendable trabajar en equipo multidisciplinario con experiencia, contar con manual de procedimientos para el manejo integral de las fracturas, así como instrumental e implantes adecuados.

En el caso de Luis Michel, se realizó una reducción abierta, o sea se acomodaron los huesos en quirófano, y posteriormente se logró la inmovilización con placas y tornillos óseos. La rehabilitación comenzará la semana siguiente, y se espera que el tiempo de inactividad dentro de las canchas oficiales será de alrededor de 4 meses.

Espero que la columna que acaban de leer haya terminando con la mayoría de sus dudas sobre este tema. Agradezco sus comentarios y siéntanse en la libertad de hacer preguntas. Estén pendientes de la próxima columna de JARABE 4-4-2.

Friday, February 22, 2008

El Prematuro adios de Ronaldo

Por Dr. Luis A. Fernandez

Como seguramente lo sabrán, el pasado miércoles Ronaldo Luiz Nasario de Lima, máximo goleador en la historia de los Mundiales y ariete del Sao Cristovao, Cruzeiro, PSV Eindhoven, Barcelona, Real Madrid, Inter de Milan y Milan, sufrió la tercera lesión de gravedad en sus rodillas. En esta ocasión, el injustamente criticado goleador brasileño sufrió la ruptura del ligamento rotuliano, a lo que surge la pregunta que da esencia a esta columna: su columna de medicina del deporte, mis estimados lectores: ¿QUE ES UNA RUPTURA DEL TENDÓN ROTULIANO?

La rodilla es la articulación más grande del sistema óseo; en ella se unen 3 huesos: el extremo inferior del fémur, el extremo superior de la tibia y la rótula. Constituye una articulación de suma importancia para la marcha y la carrera, que soporta todo el peso del cuerpo en el despegue y la recepción de saltos. Su mecánica articular resulta muy compleja, pues por un lado tiene que poseer una gran estabilidad en extensión completa para soportar el peso corporal sobre un área relativamente pequeña; pero al mismo tiempo debe estar dotada de la movilidad necesaria para la marcha y la carrera y para orientar eficazmente al pie en relación con las irregularidades del terreno.
El tendón rotuliano o patelar es una estructura blanda de aproximadamente 8 a 9 cm de largo por 1 a 1.5 cm de ancho y va desde el extremo distal de la rótula hasta el borde anterior de la tibia (tuberosidad anterior de la tibia) y realmente es el pivote (junto al tendón cuadricipital) del mecanismo flexoextensor de la rodilla.. En el desarrollo de los deportistas, es decir en jóvenes hasta 18 a 20 años existe lo que llamamos la Osteocondritis de la Tuberosidad anterior de la tibia o Enfermedad de Osgood Schlatter, que no es más que la inflamación de la inserción inferior del tendón rotuliano; otras veces, ya en pacientes adultos, se inflama el borde interior de la rótula en su inserción el tendón rotuliano y se le denomina Síndrome de Sinding- Darsen. Esto es importante porque la ruptura traumática del tendón rotuliano es extremadamente poco frecuente, sobre todo en deportistas de alta competición como el caso de Ronaldo. Este punto es lo realmente alarmante, ya que esta lesión fue provocada por la excesiva carga de trabajo a la que están sometidos los futbolistas profesionales, y a la falta de ética de los médicos de los Clubes deportivos, en los cuales prefieren infiltrar al jugador (o sea, inyectar directamente en la articulación medicamentos) para que no sienta dolor y pueda seguir jugando, en vez de dar reposo y el tratamiento adecuado para cada tipo de lesión. Esta es otra de las lesiones que se produce, como lo comentábamos en el artículo pasado, por el exceso de trabajo y el mal tratamiento que se le da a una lesión deportiva cuando ésta apenas inicia. El mecanismo de lesión es simple, simplemente es causea de un exceso de fuerza en la rodilla afectada, lo que resulta en la ruptura de este ligamento, que previamente se encontraba lesionado y no fue tratado adecuadamente.

El tratamiento de este tipo de lesiones es enteramente quirúrgico y consiste en un tenorrafia o sutura del tendón para recuperar sus funciones. Desgraciadamente, el tendón jamás recupera su fuerza y la estabilidad original, lo que orilla a pensar que este es el adiós de la carrera futbolística del mejor goleador del fut bol moderno: Ronaldo.

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Ruptura Fibrilar

¿Por qué no jugará Andrés Guardado contra EUA?
Por
Dr. Luis A. Fernandez

En numerosas ocasiones hemos escuchado en las noticias o leído en los periódicos que algún jugador de fútbol profesional sufrió una ruptura fibrilar. Realmente, lo único que sabemos de esta lesión es que margina al jugador de las canchas por lo menos 3 semanas, y que generalmente ocurre por un exceso de trabajo o por un mal calentamiento previo a un partido o a un entrenamiento. Diferentes organizaciones de fútbol, pero especialmente la UEFA (sin duda, el organismo más poderoso en el futbol mundial, solo un poco debajo de la FIFA) se han quejado sobre la excesiva carga de trabajo a la que los jugadores profesionales son sometidos anualmente. Por poner un ejemplo rápido: Rafael Márquez, capitán de la Selección Mexicana y titular con el FC Barcelona. Rafa tiene que dividir su tiempo este año entre Liga Española, Campeonato de Copa (Copa del Rey), Champions League, eliminatorias mundialistas con la Selección Mexicana, amistosos con la selección Mexicana y, si así lo decido Hugo Sánchez, Olimpiadas en Pekin. A todo esto hay que sumarle los entrenamientos, que generalmente se realizan a diario. Así que Rafa, en un mes cargado de actividad futbolística, podría jugar por lo menos 7 partidos en un mes, esto es, un partido de alto rendimiento cada 4 días. Esta carga excesiva de trabajo hace que las lesiones, tanto óseas, musculares y del tejido conectivo (ligamentos, tendones, fascias) sean mas comunes, aún en deportistas de alto rendimiento.

La ruptura o rotura fibrilar se produce cuando las fibras musculares que constituyen un músculo se estiran más allá de sus límites, lo que produce que la membrana que los contienen se rompa y se pierda así la función de esas fibras musculares. Inmediatamente después de la ruptura, se forma un hematoma (una colección de sangre) que es rodeado de edema (inflamación).

Este fenómeno es sumamente doloroso, y generalmente los deportistas lo refieren como un “latigazo” o una “pedrada” en el sitio de la lesión, seguido por dolor. Este tipo de lesiones se pueden clasificar en 3 grados, dependiendo de la gravedad y de la profundidad del hematoma que rodea a la lesión. En el grado I el deportista nota la lesión hasta que el músculo se encuentra en reposo, no existe tanto dolor y solamente molesta al someter al músculo afectado a estiramiento o contracción. En el grado II el dolor es inmediato, se siente una punzada al tocar la zona lesionada y es doloroso el movimiento leve del músculo. En el grado III, el más grave, el deportista sufre de dolor sumamente intenso y en ocasiones sensación de “quemazón”; existe imposibilidad prácticamente total para la marcha.

El prevenir una ruptura muscular es realmente sencillo, si se toman en consideración algunas recomendaciones: El calentamiento previo al ejercicio intenso tiene por objeto aumentar la temperatura muscular entre 1 o 2 grados lo que hace que el músculo esté más flexible previniendo las lesiones. De la misma manera, los ejercicios de estiramiento y la caminata leve posterior al ejercicio intenso contribuyen a eliminar los productos de desecho (Acido Láctico y Pirúvico, entre otros) que de otra manera darían rigidez al músculo. Los ejercicios de fuerza contribuyen a que los músculos en conjunto trabajen en forma coordinada; si agregamos trabajos de propiocepción se logrará que la dinámica muscular funcione en armonía evitando roturas fibrilares. La dieta cumple un papel importante ya que si el aporte de hidratos de carbono no es el adecuado las lesiones se pueden provocar por la falta de aporte energético al músculo.

Una vez que se ha sufrido una ruptura fibrilar, se recomienda seguir un tratamiento primario en las primeras 48 horas, consistente en el sistema RICE (por sus siglas en inglés), que consiste en reposo, hielo, compresión y elevación de la extremidad. Se debe dejar al músculo en reposo por lo menos durante 1 semana, aumentar el consumo de aminoácidos esenciales y proteínas de alto valor nutricional. Existen tratamiento experimentales cono el Ultrasonido y el Láser, los cuales se encuentran aun en fase de experimentación, pero que al parecer dan resultados prometedores.

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